La verdad que ya sabía
-no, no te amo- te dije y tú me miraste con una profunda tristeza, entonces continué -porque para amarte necesito de tu parte uno de esos besos que aunque aguardo anhelante temo recibir, pues se que redefinira mi vida y ya nada podrá ser igual en mis días, a partir de ese momento mi camino consistirá en velar porque tu sonrisa nunca se esconda y tú mirada nunca sé opaque, a partir de ese momento mi temor a perderte será incalculable y perpetuas mis ganas de abrazarte- tú mirada ahora centellante se posaba frente a mi al tiempo que decías- eso ya es así, no tienes porque mentirme- y me besaste profundamente como si no hubiera un mañana..
Comentarios
Publicar un comentario