El momento tan esperado
El tiempo hasta entonces había sido eterno o al menos así lo concebía yo, mi imaginación había intentado llevarme a ese momento que ahora se desplegaba ante mi muchas veces, las ansias por besarte eran tal que mi corazón retumbaba en mi pecho, tú me observabas en silencio sonriendo con picardía, esperando ver cuál sería mi reacción, entonces comprendí que todo dependía de mi y decidí entregarme al deseo dejando salir toda mi perversión, puse mi mano derecha en tu cuello empujandote hasta la pared más cercana, tú ojos centellaron y tú sonrisa ahora era aun más picara, con voz fuerte y sin soltar tú cuello te dije -tú ropa me estorba- y tú sin dudarlo ni un segundo descalzaste tus zapatos y te quitaste la camisa y el pantalón descubriendo una ropa interior de encaje rojo, apartaste tú ropa con los pies para evitar tropezarte, yo sin soltar tú cuello puse mi mano izquierda en tu cintura exponiendo tú espalda, tú cabello negro la cubría, yo miraba tú piel de arriba abajo tratando de convencerme de qué realmente estabas ahí, agárre firmemente tú cintura y baje mi mano hasta tus nalgas apretándolas y haciéndote estremecer, luego me acerqué a tu oído y te dije -no puedo creer que estes tan rica- entonces pude notar como tu piel se erizaba, te volví a voltear poniéndote de frente a mi y agarrando tú cabello con firmeza te bese con toda la pasión y el deseo que de embargaba mientras con mi otra mano apretaba tú cintura y tus nalgas, al hacerlo sentía como te estremecias y poco a poco te desesperabas, para mí el olor y el color de tu piel se hacían rápidamente adictivos haciéndome desear más de ti, comencé a besar tú cuello, tú pecho, al tiempo que usaba mis manos para exponer tus senos y así poder besarlos, lamerlos, acariciarlos, continué bajando por tu cintura y sentándote en la cama comencé a mordisquear la parte interna de tus mulos, pasando mi lengua de cuando en cuando sobre tu ropa interior, en esos momentos un profundo suspiro salía de ti y en mi aumentaba el deseo, usando mis dedos aparte tú ropa interior lo suficiente para que mi lengua ahora pudiera jugar con tu piel dándome la oportunidad de ver como poco a poco te mojabas y desesperabas.. sin embargo yo apenas comenzaba con mis juegos ahora que sentía tener el control de todo..
Comentarios
Publicar un comentario