La incógnita

-¿cómo puedes ser feliz estando sólo?- me preguntó golpeando fuertemente la mesa -¿qué hay de bueno en la soledad? ¿acaso has perdido la razón?- por un instante observe a mi amigo, su angustia era latente, casi palpable, sentí que más que buscar una respuesta de mi parte estaba buscando un sentido para su vida por ello decidí hablar pausadamente -querido amigo, no te confundas, la soledad es una condición nada más no una manera de vida, ¡verás, yo no estoy solo!- sus ojos se pusieron en blanco -¿vas a salir con la retórica de que siempre estas con Dios?- yo sonreí brevemente y continué -ciertamente siempre estoy con Dios, pero no era ese mi punto, el punto al que me refiero es que yo puedo decidir sobre mi vida pero no sobre la vida de los demás, aquí donde me ves hay una mujer a la que decidí querer, sin condiciones, sin exigencias; por eso nunca estoy solo, siempre esta en mi corazón recordandome la fortuna de estar vivo y permitiendome darle gracias a Dios aun cuando todo parece estar en mi contra- él me miró fijamente, atónito por mí respuesta y entonces preguntó -¿y ella también te quiere?- yo sonriendo ampliamente respondí- lo he sabido de ella y con eso es suficiente, no lo dice con frecuencia pero cuando lo hace ilumina mi existencia, también suele consentírme muy a su manera, hasta estando triste sonríe para mí, porque sabe que su sonrisa me llena de una alegría que es indescriptible en esta vida, ¿cómo podría sentirme sólo con el corazón tan cálido?- tras un breve silencio una lágrima salió de los ojos de mi amigo justo antes de decir -no te envidio, Dios lo sabe, pero ahora se que aquello que he llamado soledad sólo ha sido el egoísmo de no dejar entrar a nadie en mi corazón- poniendo mi mano en su hombro le dije -tal vez nos hagan daño cuando dejamos que entren a nuestro corazón, pero ¿cómo podemos decir que estamos vivos sí siempre estamos vacíos? Yo no creo que se pueda, como tampoco podemos imponer el cariño a la fuerza, decidimos dar lo que tenemos más no podemos exigir lo que otros no tienen, yo solo se que la quiero porque he decidido quererla y confío en que me quiere porque no tiene motivos para mentirme ¿qué más podría pedirle a la vida?- entonces, secando sus lágrimas se levantó y antes de emprender el rumbo agregó -está bien, lo intentare-

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