La naturaleza de cada cosa

Al termino de mi fe, un camino oscuro frente a mi motivo mis pasos, en la plenitud de mi soledad comprendí que no sabía dónde estaba y realmente ya no me importaba, mis lágrimas cegaban mi vista y quizás también mis pensamientos, me preguntaba insistentemente por mí suerte y la causa de mi desdicha, de pronto una figura, sentada detrás de una pequeña hoguera, llamo mi atención, sólo podía ver sus manos saliendo de un grueso hábito, marrón como la tierra y sin embargo visiblemente limpio, su mano derecha hizo un ademán invitandome a sentarme, por un instante dude profundamente, pero ante mi asombro el frío caló hasta mis huesos, haciendo de aquel fuego algo muy apetecible, me senté frente aquella extraña figura en completo silencio -¿por qué lloras?- preguntó finalmente -no puedo entender ciertas cosas de la vida y gracias a ello vine a dar aquí caminando sin rumbo fijo- dije -¿cuál es tu principal duda?- preguntó la figura con toda calma -¿como se puede provocar lágrimas en la cara de quien ha dado las mejores sonrisas?- respondí sin necesitar meditarlo, luego de un largo silencio la extraña figura habló -las cosas que hacemos no son buenas ni malas, para la araña es normal crear su tela, sin embargo, esa misma tela, representa un caos para la mosca; seguimos nuestra naturaleza esperando sacar lo mejor de todo y a veces olvidamos que lo mejor de la serpiente es su veneno y es su naturaleza usarlo para defenderse o alimentarse- yo abrí mis ojos con estupefacción y pregunté -¿acaso debo aceptar la mordedura sin reparó de las serpientes en mi camino?- y tras una risa seca la figura respondió -la serpiente está diseñada para alertar a todas las criaturas a su pasó que no deben acercarse y ninguna de ellas debería hacer caso omiso de dichas advertencias, la liebre no puede culpar a la serpiente, sí está la muerde intentando dialogar con ella para que cambie su naturaleza, aunque ponga piel en su piel, las escamas siempre se resurgiran porque su piel cambiara en el tiempo indicado. Sí has de llorar por una herida, hazlo, pero sin olvidar curarla y aprender de ella, ser mordido por la serpiente sólo nos debe enseñar a reconocerla no a pensar que la mariposa también puede mordernos- entonces desperté de mi sueño y seque mis lágrimas antes de volver a dormirme, ya no volvería a llorar por eso..

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