lo que vio el tiempo

Se conocieron allá, en los años dulces de la inocencia, donde los besos son lentos y temerosos, al no saber porque estremecen el cuerpo y los sentidos. Crecieron de la mano, en sus tiempos de mozos cuando la vida solo exige poco, pero lo poco que exige, es determinante; para entonces sus besos habían pasado de ingenuos a curiosos, siempre buscando que mas podían hacer sentir y luego de sentido cómo calmar esa euforia que calaba hasta los huesos. Esos fueron tiempo dichosos, solo un poco de cultura para calmar la exigencia del mundo y mucha pasión, para amainar el deseo constante que poco a poco crecía y se desenfrenaba y continuo el tiempo su camino hasta encontrar que sus besos, ya después de tantas historias y aventuras, eran solo una rutina, ya habían quedado atrás los años de mozos y las pasiones desenfrenadas, ya no existía el gozo de encontrarse de repente entre la gente, como un niño que encuentra un caramelo olvidado en el bolsillo, eran mas inteligentes y ordenados, mas experimentados, como para no dejar al azar las circunstancias de la vida; pero poco de vida tenia entonces, el desespero inconcluso de controlarlo todo. Y comprendiendo que algo se había perdido, entre trabajos infinitos y pedazos de tiempo compartidos, se vieron a los ojos y recordaron que hace mucho, dos niños se besaron tiernamente, llenando de repente sus mejillas con color y decidieron retar al futuro, aun sabiendo que no es posible cambiar el mundo, con el tierno pensamiento, de que tampoco permitirían que el mundo cambiara su amor y ya hoy en la madurez de sus vidas el tiempo los ve besarse y sonrojarse como si fuera la primera vez, ir tomados de la mano como lo hicieran en un tiempo cuando aun siendo mozos ignoraban al mundo y sus escollos, riendo de la vida y sus mentiras, descubrieron que al final crecer no es lo mismo que madurar y vivir no es lo mismo que envejecer. Y mientras se besan como niños y se abrazan como mozos ven la vida complicar a otros, pues total, ya ellos están locos y no obedecen al tiempo ni a ningún otro, que quiera decirles que el amor con el tiempo cambia. Y solo saben de felicidad desde que descubrieron que al besarse como niños y abrazarse como jóvenes se volvieron inmortales, pues el tiempo no pasa y no se olvidan ni aun en la distancia.

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